Lectura de cartas gitanas en Hungría

Por Rosa De la Torre

Uno de los temas pictóricos más recurrentes desde el siglo XV en Europa es el nomadismo y la representación de este modo de vida en general. Ya sea para recrear un paisaje bucólico o para decorar un entorno algo más abrupto, la caravana se consolida como un recurso atractivo para idealizar el medio natural, engrandecerlo o simplemente para romper la monotonía del paisaje.

Las imágenes del modo de vida de los gitanos son heterogéneas y muy recurrentes durante los primeros cuatro siglos de su llegada a Europa. En un principio se representan desplazándose en grupos de número variado, hombres, mujeres y niños, en caballos y a veces con carros para su equipaje. Cuando están en reposo se representan como campamentos caracterizados por tiendas alargadas, de tipo árabe, pero también bajo toldos o al aire libre.

Aunque el nomadismo ha tenido siempre un valor central en la definición de la identidad de los gitanos tradicionales, ya desde el siglo XV aparecen pinturas donde los reconocemos sedentarizados, en casitas individuales o barracas, en chabolas y barriadas, sobre todo fuera de las grandes ciudades o en los pueblos.

Es importante señalar también que los primeros grupos de gitanos llegados a la Europa occidental fantaseaban acerca de sus orígenes, atribuyéndose una procedencia misteriosa y legendaria, en parte como estrategia de protección frente a una población ante la que eran minoría, en parte como puesta en escena de sus espectáculos y actividades. Adivinadores ambulantes y ventrílocuos y hechiceros son considerados por un buen tiempo los gitanos que emigraron a Hungría .

El número de gitanos que entraron o habitaron Hungría desde el siglo XV se calcula en 3000 individuos, aproximadamente. Los gitanos viajaban en grupos variables, de 80 a 150 personas, lideradas por un hombre. Cada grupo autónomo mantenía relaciones a distancia con alguno de los otros, existiendo tal vez relaciones de parentesco entre ellos. La separación entre cada grupo era variable y en ocasiones unos seguían a los otros a corta distancia y por las mismas rutas.

La estrategia de supervivencia más común era la de presentarse como peregrinos cristianos para buscar la protección de un noble. La forma de vida era nómada, y se dedicaban a la adivinación y al espectáculo.

La carta gitana o lectura del tarot, conocido mundialmente, como su nombre lo indica, es la creada por los gitanos. Esta lectura de cartas no es diferente de la adivinanza universal, recordemos que la magia mezclada con el adivino es una sola, lo que la hace diferente son los modos de practicarla y de trabajar con ella. Antes de entrar a conocer más lo que es la leída de cartas gitanas debemos saber bien quienes son los que la practican.

Los gitanos son una cultura y pueblo nómade. No permanecen nunca en un determinado lugar por mucho tiempo, están siempre en continuo movimiento. El pueblo gitano se caracteriza por tener mala fama, debido a que se dice muchas cosas acerca de ellos, algunas verdaderas, otras no, como por ejemplo, la mayoría habrá escuchado alguna vez decir que los gitanos se roban a los niños chicos, cosa que es una completa mentira.

Ellos son muy celosos con la gente que no lleva su misma sangre, por lo que adoptar un niño que no sea de su clan no debe ser muy agradable para ellos. No se preocupan de lo material si no que de lo espiritual, por supuesto que para todo hay excepciones, pero aquí lo tomo en una forma general.

El pueblo gitano al ser mágico, es natural que desarrolle su propia forma de trabajar con la magia, la adivinanza o la lectura de cartas como mencionaba anteriormente. La forma en que este pueblo gitano trabaja es muy diferente. Generalmente los hechizos y rituales son distintos a los paganos comunes.

Veamos a continuación sus cuatro mandamientos, los que hacen los gitanos como pueblo vagabundo considerado por muchos países en Europa antes de ser nombrados hechiceros, maestros de la lectura del tarot.

Las sabias y veteranas gitanas sostienen que el poder de la auténtica lectura de cartas y magia reside en respetar 4 leyes básicas, sin violarlas jamás. Estos principios deberán tomarlos en cuenta todos aquellos que quieran practicar la magia. La fuerza del deseo. La primera ley sostiene que lo más importante para lograr un resultado favorable es el deseo. Pues cuanto más intenso es el deseo, más seguro será el efecto del hechizo. Intensa concentración. La segunda ley consiste en concentrarse intensamente cuando se lleva a cabo un ritual. Nada ni nadie debe distraer al mago, y si el hechicero se distrae, deberá pedir perdón a los espíritus y comenzar desde el principio toda la lectura del tarot. Infinita paciencia. La tercera ley recomienda tener paciencia, pues en el mundo material cualquier deseo que se siembra debe crecer poco a poco, como una planta. Actuar en secreto. La ultima ley, y tal vez la más importante, afirma que siempre se debe mantener el secreto. Jamás se debe decir que están haciendo ni cual es el propósito. Esto es fundamental, pues quien habla de su deseo únicamente logra que el mismo se debilite, hasta morir.

Imagen: De la Torre