Todos nos pusimos muy contentos con tu carta, porque tan pocas veces sabemos de ti. Yo, es cierto que tengo tiempo para escribir, pero la verdad es que no hay nada particular que te pueda llegar a interesar. Todos estamos bien de salud, y lo mismo os deseamos. Qué bueno sería que América estuviese más cerca y pudieseis venir a visitarnos. A veces tengo muchas ganas de veros. ¿Puede que estés cambiado? Supongo que si vuelves te respetaríamos más que al Tata (papá). ¿Te acuerdas?
Todos hemos crecido, solo verlo a Béla, “el señorito gorrión”. Así lo llamamos porque está terriblemente descarado. ¡En qué gran muchacho se ha convertido! Está estudiando en segundo de la escuela comercial (secundario). Parece que le gusta estudiar. Ojalá no se haga al final también carpintero.
Klári volvió la semana pasada a Szeben (Nagyszeben / Sibu). Está haciendo primero de magisterio. Está tan fuerte y tan grande que a mí me puede llevar en el bolsillo. Mamá está como siempre. No se lo notan los 53 años. Se cuida mucho y va a la peluquería más que sus hijas. Tata ya empezó a envejecer, pero gracias a Dios ya no es el de antes. Annus se ha convertido en una chica muy guapa, pero en este sentido, a mí no puede meterme en el bolsillo, porque yo también estoy muy bien (ojo, no soy una creída). Anti ahora está en lo de Koi, en Orsova. Para él todo es apariencia. Necesita dinero y más dinero todo el tiempo. Koi está abajo en Orsova. Alquila un taller y trabaja por su cuenta. Le va bastante bien.
Otto está hecho un sinvergüenza. Está más en casa que en su propia casa. No quiere saber nada de estar en su casa. Y hace lo que quiere con la abuela y con Tata. Béla está enfadado con él porque le ha quitado su lugar. Tienes que saber que Béla ya no es el “pimpi” (el preferido). Y se pone fatal cuando le dan algo a Otto.
Creo que te he escrito de todos. No hay novedades especiales. Estamos todos bien. Hay muchas palomas y cinco cerdos para el invierno. ¡Qué bueno sería poder enviaros uno! La semana pasada Tata por fin compró una radio de 5 bujías, pero es muy buena. En la casa no ha cambiado nada (lamentablemente). En vuestra habitación hemos hecho un pequeño salón, un poco “tingli-tangli” (así como salió), pero haría falta uno mejor, porque ya somos grandes.
¿Viste? En diciembre cumpliré 23 años y todavía no me he casado. Pero no creas que no he tenido pretendientes. Como dicen mamá y Tata estoy muy selectiva y al final me voy a quedar solterona. ¿Sabes? No me dejan vivir. Lo que más me gustaría es irme de casa, porque no ya veo que soy una carga, y pesada, para ellos. Si me escuchases me darías la razón.
Hace 2 años me pidió la mano un mayor, que ahora ya es teniente-coronel. Pero tiene 48 años. Claro que a papá lo impresionó el rango, pero no miró la edad. Yo sí. ¿Quieren que me case con alguien tan viejo? Después vino un teniente-general. Pero era de un “lumpen” horrible. Hacía unos trapicheos que me daba vergüenza salir a la calle con él. Ahora es un abogado de Facsád, que quizás conoces, el Dr. Jeta. Pero el pobre es tan gordo que apenas puede respirar. No me quiero casar con alguien que no me guste. Mi situación es horrible, y en casa no voy a aguantar mucho. Si tuviese dinero me iría con vosotros, pero no tengo. Querido Lajos, si escribes no menciones estas cosas porque no quiero que se enteren en casa que te las he contado.
¡Cómo me alegraría recibir un paquete para Navidad! Pero no vale la pena que mandéis nada porque el impuesto de la aduana es más caro que el valor real de lo que podáis mandar. Si quieres manda algo de dinero, que sí nos vendría bien, porque Tata, con la edad, está cada vez más tacaño.
¿Qué hace Laci? ¿Sigue siendo él el cocinero en casa? Dile que le quiero quitar el lugar En serio, ¿qué dirías si me fuese para allá? Aquí, en Lugos, en este agujero, no tengo ningún futuro. Lajos, escribe y escribe más, que yo, a partir de ahora escribiré también más a menudo.
Besos para vosotros de todos nosotros. Tu hermana que te quiere,
Mariska.
Imagen: Szekély