
No te enfades porque hasta ahora no te haya escrito. Lo que pasa es que no teníamos tu dirección exacta. Seguro que me perdonas. Ha sido una alegría para nosotros que escribieras a nuestros queridos padres, después de tanto tiempo de silencio. No te enfades por el reproche, pero creo que con solo escribir les hubieras dado muchas alegrías a tus padres, que están tan lejos de ti, les hubiese caído muy bien tener alguna, aunque pequeña, señal, de sus hijos. En estos días, de tiempos difíciles, lo único que esperan nuestros padres es que los hijos les den atención y respeto.
Seguro encuentras extraño que te tutee, pese a que no nos conocemos, pero creo que, en tanto parientes, me está permitido; y sino te parece al menos espero no te ofendas por mi estilo franco y directo.
Querido Laci (diminutivo de László), escribe más seguido y así nos conoceremos mejor, a través de las cartas, ya que en persona no. Escríbenos sobre todo, sobre cómo pasas el tiempo, sobre qué haces. Porque nos interesa. Y aunque extrañes no vengas a casa hasta haber conseguido la nacionalidad americana, porque si la tienes el ejército no podrá meterse contigo, si vienes de visita.
Y si según dices, allí es difícil la subsistencia, aquí puede incluso ser peor. Hay muchos desempleados, y no hay trabajo en ninguna parte del país, porque nadie tiene dinero. Papá lucha mucho para que cada día haya lo necesario para vivir, porque los precios más bien suben que bajan.
El trigo nuevo aquí ya se está negociando por 250 levas. No sé adónde va a llevar esto, pero seguro que a nada bueno.
Querido Laci, sé diligente y muéstrale a nuestros padres que sabes trabajar y ahorrar, y que puedes ser todo un hombre sin ayuda de nadie. Y así, si algún día logras ahorrar dinero para asegurarte una existencia cómoda para tu vejez, entonces podrás vivir y disfrutar del fruto de tu trabajo, y nadie podrá decir que se lo tienes que agradecer.
Laci, si como me cuentas, tan mal se lleva tu cuñada contigo, mejor déjales que hagan lo que quieran. Creo que eres suficientemente independiente. No necesitas de ellos. Pero hazlo de buena forma y queda en buena relación, porque allí fuera no tienes a nadie más cercano. Y así, si tienes algún problema, Dios no quiera, seguro te ayudarían de alguna forma.
Se paciente y perseverante, y confía en que Dios ya mirará hacia ti. Valórate y ponte a trabajar con seriedad, y junta cada moneda, porque al fin y al cabo es en tu propio beneficio que ahorres. Y en cuanto a lo que dices de que te quieres casar, si lo has pensado bien, y sabes qué tipo de mujer es ella, y te sientes con fuerza y perseverancia, entonces hazlo. Solo te recomiendo una cosa. Conócela antes bien a fondo a la persona con quien te vayas a casar. No sea que después te desilusiones, porque un matrimonio no es para un año, sino que tiene que durar toda la vida.
Y otra cosa. No mires cuanto dinero tiene, porque el dinero no es suficiente para conseguir “la salvación eterna”. Que sea buena, laboriosa, perseverante. Y lo principal, que no sea muy pretenciosa, porque hoy en día, incluso las chicas pobres tienen más pretensiones de las que les corresponden.
Hasta ahora solo te he ido dando consejos y no he escrito sobre nosotros. Me escribiste que trate bien a tu hermana pequeña. Pues yo te prometo que la cuido bien. Todavía hay que cuidarla como a una muñequita de azúcar. A mí ella me trata muy bien. Y lo principal es que estamos acostumbrados el uno al otro. Conocemos los caprichos de cada uno y nos queremos.
Probablemente el casamiento, que esperamos con muchas ganas, será a principios de julio o agosto. Papá tendrá que abrir bien grande la cartera para comprarle aunque sea lo mínimo necesario para la dote, porque cada cosa que se necesita es muy cara. Las cosas no están para entregar en matrimonio a una hija. Y él todavía tiene otras dos.
La pequeña Anna (Annuska) está como siempre, como una niña. Pero a la pequeña Mária (Mariska) no la reconocerías. Está seria y bonita. Se puede ver que se toma la vida muy en serio, no como las otras chicas. Es ahorrativa y modesta, en todos los aspectos. Creo que estaremos muy felices con ella. Y quizás cuando vuelvas te encuentres con toda una dama.
Los chicos estudian con dedicación. Quizás, incluso, ellos también te escriban más adelante. Y por lo que me dices de que trate bien a Mária, no te preocupes que la trato bien. No tendrás que partirme el cuello cuando vengas.
Mi querido Laci, te pido otra vez que escribas más seguido y perdónanos que no te hemos escrito hasta ahora, y no te enfades porque me he metido con tus asuntos privados y te he tuteado, pero creo que como cuñado me está permitido.
Espero te acuerdes de mí por la foto de la dalárda (lugar en el pueblo donde la gente se reúne a cantar). Te mandamos la foto junto con la carta para que tengas un recuerdo nuestro, ya que ahora no nos vemos.
Por favor Laci, si puedes manda una foto tuya, para que al menos veamos como estás. Ojalá estés bien de salud, porque la salud es lo importante. El resto viene solo. Cierro la carta esperando que la próxima vez no tengas tan mala opinión de mí.
Saludos,
Tu cuñado Pali (diminutivo de Pál)
Imagen: Szekély