La primera radio católica en Hungría en la caída del comunismo
Por Rosa De la Torre
El Partido Comunista de Hungría (en húngaro: Magyar Kommunista Párt o Kommunisták Magyarországi Pártja) fue fundado el 24 de noviembre de 1918, y estuvo en Hungría brevemente de 1918 a 1919 bajo la república soviética húngara de Béla Kun. El gobierno comunista fue derrocado por el ejército rumano y sus miembros quedaron en la clandestinidad o se exiliaron. El partido se recuperó al final de la Segunda Guerra Mundial y entró de pleno en política a partir de 1945 bajo la dirección de Mátyás Rákosi. En 1948 el partido se combinó con los socialdemócratas para convertirse en el Partido de los Trabajadores Húngaros. El Partido Comunista Húngaro era miembro de la Internacional Comunista.
“Por primera vez desde la caída del régimen comunista, una emisora de radio católica ha empezado sus transmisiones en Hungría en una frecuencia de onda media a nivel nacional. La sociedad que se encargará de los programas ha obtenido una licencia de siete años de la autoridad nacional de las emisoras radiotelevisivas, según confirmó el viernes «Radio Vaticana». Los programas de la radio, promovidos directamente por la iglesia en Budapest, abarcarán no sólo temas eclesiales, sino también culturales, crónicas, entrevistas y otros servicios. La nueva emisora, de acuerdo con el presidente de la Conferencia Episcopal Húngara, el arzobispo István Seregely, será un medio de evangelización para una sociedad que «deberá y podrá compensar grandes lagunas» que ha dejado el anterior régimen en el campo de los valores y de la espiritualidad.”
Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, Hungría intensificó los lazos con la Europa occidental. Se unió a la OTAN en 1999 y a la Unión Europea el 1 de mayo de 2004. Hungría fue el país que mejor afrontó la caída de la Unión Soviética en la Europa Oriental, ya que el país contaba de antemano con un sistema más próximo al modelo liberal. El 18 de septiembre de 2006 miles de húngaros, en gran parte llamados por el FIDESZ (o Alianza de Jóvenes Demócratas), el partido conservador mayoritario (en la oposición en ese momento) salieron a las calles enarbolando las banderas del antiguo Reino de Hungría (comúnmente identificado con los movimientos de extrema derecha), luego de que fuera divulgado un audio donde el primer ministro, Ferenc Gyurcsány, admitía que mintió en cuanto a la situación económica húngara para ganar las elecciones. En el audio puede oírse claramente que: «si la economía se mantuvo encarrilada fue por la divina providencia, la abundancia de dinero efectivo en la economía mundial y cientos de engaños», para después agregar: «es obvio que hemos mentido en el último año y medio, dos años. No hay dudas de que lo que estamos diciendo no es verdad». Sin embargo, el primer ministro afirma que se mantendrá en su cargo.
Los miles de húngaros movilizados por el FIDESZ exigieron tanto la renuncia del ministro como la de su gabinete, produciéndose enfrentamientos donde la policía fue desbordada y se ocupó el edificio de la televisión estatal húngara (MTV), produciéndose algunos incendios en su interior, en lo que fueron las jornadas más violentas vistas por Hungría desde la caída del Socialismo.
En Hungría fueron los propios reformadores comunistas, como Imre Pozsgay, los que desmontaron con gran celeridad el sistema. Tras expulsar al viejo János Kádár en 1988, en la primavera de 1989 se estableció el multipartidismo y en octubre de ese año el Partido Socialista Obrero Húngaro (nombre oficial del Partido Comunista) se disolvía y se aprobaba una constitución democrática. Las elecciones de la primavera de 1990 llevaron al poder a fuerzas democráticas netamenteanticomunistas.
El cambio en Hungría tuvo una enorme repercusión exterior y una esperanza que fue transmitida en exclusiva por la primera radio católica de Hungría. La decisión de las autoridades de Budapest de abrir su frontera con Austria en septiembre de 1989 abrió una "brecha" en el telón de acero por el que decenas de miles de habitantes de la República Democrática de Alemania (RDA) huyeron hacia la República Federal de Alemania (RFA), atravesando Checoslovaquia, Hungría y Austria. Al éxodo de la población se le unió pronto una oleada de manifestaciones a lo largo de toda Alemania Oriental.
El líder de la RDA, Eric Honnecker, que acababa de felicitar públicamente al embajador chino por la represión en la plaza de Tiannanmen, planteó la solución represiva. Fue en ese momento cuando la actitud de Gorbachov disipó las últimas dudas. A fines de octubre de 1989 hubo tres declaraciones de enorme importancia política. El 23 de octubre, ante la proclamación solemne en Budapest de Hungría como república soberana independiente, Eduard Shevarnadze manifestó que la URSS no debía interferir de ningún modo en los asuntos de la Europa oriental. Ese mismo día, Gennadii Gerasimov, portavoz de Gorbachov en asuntos de política exterior, enunció de manera bastante frívola que la doctrina Breznev había sido sustituida por la doctrina Sinatra. El portavoz se refería a una célebre canción del cantante norteamericano y venía a proclamar que la URSS permitía que los países del Este hicieran las cosas "a su manera" (to do things their way). Esto significaba que el Kremlin ratificaba los cambios en Polonia y Hungría, y animaba a los demás países a seguir adelante. Por si las cosas no estuviesen suficientemente claras, el día 25 Gorbachov, de viaje en Finlandia, condenó inequívocamente la Doctrina Breznev. A partir de aquí los acontecimientos se precipitaron, Honnecker fue sustituido por un comunista reformista, Egon Krenz, quién tomó la histórica decisión de abrir el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. La historia de la radio continua, y la tarea que empezó hace ya más de 20 años, todavía sigue vigente.
Imagen: De la Torre